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El déficit de vitaminas y minerales llamada también “hambre oculta” afecta a grandes sectores de la población boliviana, sobre todo niños de 1 a 5 años, mujeres embarazadas y adultos mayores.
Las consecuencias de la malnutrición, según el tipo de carencia, pueden ser: retardo en el crecimiento y en el desarrollo psicomotor; disminución de la resistencia a enfermedades y tiempos de recuperación prolongados; afectación a la capacidad de cognición expresada en retardo en las destrezas motoras, disminución de la atención y de la capacidad de aprendizaje; disminución del estado de alerta y de la actividad física; aumento en el riesgo de partos prematuros y nacimientos con bajo peso; aumento en la tasa de mortalidad infantil. Se ha establecido que 54% de la mortalidad infantil provocada por enfermedades infecciosas está asociada a malnutrición.
Esta situación de “hambre oculta” refuerza y reactiva las estrategias de alimentación complementaria, suplementación y fortificación que lleva adelante el Ministerio de Salud y Deportes como parte fundamental de la Política de Salud y del Programa Multisectorial Desnutrición Cero.
En este espacio encontrará información valiosa sobre esta situación en el país, las respuestas ante la malnutrición en Bolivia, noticias, estudios, documentos operativos y otros materiales útiles para el conocimiento, apoyo y fortalecimiento a las tareas de prevención y tratamiento de las deficiencias de minerales y vitaminas especialmente en niños, niñas y embarazadas.
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